Actualmente, los diversos debates sobre las compras electrónicas se basan en la carencia del contacto directo con el vendedor y otros aspectos que generan desconfianza en una sociedad acostumbrada a la rutina de ir a una compañía, tratar con un asesor, firmar un papel y tener garantía de lo seguro del proceso. Por ende, el remplazo de estos factores por un ordenador puede considerarse parte de las desventajas de los seguros por Internet.

 

Compras tradicionales vs. Compras electrónicas

Aún cuando el negocio de las compras de seguros de forma electrónica es un negocio en auge, muchas personas siguen basándose en las desventajas de los seguros por Internet y prefieren acudir a un asesor de seguros en una empresa establecida, pues se considera que el riesgo de tomar una mala decisión disminuye de esta forma.

El peso de las ventajas de contratar un seguro de forma electrónica, que incluye el ahorro de algunas comisiones, costos adicionales, el bajo nivel de errores en datos dado que el cliente asegurado escoge por sí mismo el producto que desea adquirir, y la posibilidad de verificar en un día infinidad de opciones, pierde validez cuando se enfrenta con las desventajas de los seguros por Internet.

  • Para el cliente es desagradable la situación de enfrentarse con diversos precios considerados buenos por él, para luego darse cuenta de que son una estafa o una publicidad engañosa, pues los precios empiezan a variar cuando se hace contacto con el asesor y este comienza a darle variaciones y aumentos al precio que realmente le interesó al cliente.
  • No tener a una persona al frente, dirigiendo una asesoría o cualquier requerimiento del cliente es uno de los principales aspectos que los clientes suelen ver como desventajas de los seguros por Internet, pues el contacto con el asesor en estos casos solo será mediante conversaciones de chat o por vía telefónica, lo cual disminuye el nivel de confianza del cliente con respecto a la compañía.

Igualmente, representan desventajas de la modalidad de compra electrónica el hecho que implica que la dirección del proceso la lleve el mismo cliente, pues generalmente sienten que no saben lo que quieren y por ello prefieren recurrir a una persona que les explique con detalle todo lo referente a la póliza que desean adquirir.